Por: Romina Aguirre
Un objeto artístico es un dispositivo de comunicación, que hace criticar y cambiar nuestras formas de pensar, nos permite construir identidad colectiva, pues revela un mensaje extraído de nuestro contexto como comunidad, es observado por los públicos desde las diversas identidades individuales, interiorizando el mensaje, siendo evaluado, fomentando el análisis crítico, reflexionando, incidiendo. Cuando existen estos espacios de reflexión colectiva se fortalece una comunidad, sucede la deconstrucción cultural. La principal herramienta de transformación social es la comunicación, el arte un medio de expresión, la organización de los ciudadanos el proceso fundamental para generar los espacios de encuentro, de reflexión, entendiendo que la cultura es una construcción que varía día a día.
El rol de las organizaciones artístico culturales, no es generar actividades solo por el espectáculo, pongo énfasis en la figura organizacional que planifica el proyecto, entendiendo que el contexto nacional tiene diversas instituciones que trabajan la cultura desde diferentes ámbitos como la de industrias culturales, que trabajan con los objetos culturales basándose en la lógica de oferta y demanda, no me refiero a estas en este caso, hablo de instituciones públicas y organizaciones sociales que utilizan el arte como medio de expresión y donde los ciudadanos tienen mayor oportunidad de participar y construir.
El fomento y difusión de las prácticas artísticas, la creación y visibilidad de los objetos culturales es necesario, y plantearlo como objetivo general de un proyecto no es errado, pues hasta se plantea como objetivo en políticas publicas culturales en Chile y en la mayoría de los países, pero en función de la mercantilización de los productos culturales y el tratamiento y perfil de los temas sociales de los medios de comunicación masiva y desde la construcción colectiva debería ser objetivo principal de las organizaciones y/o instituciones culturales, hasta por estrategia de difusión y acceso para los objetos culturales, fortalecer a sus comunidades a través de sus prácticas artísticas, exhibir y compartir sus mensajes a través de los objetos artísticos, utilizándolos como medios de expresión, y sus actividades y/o espectáculos, ser espacios de encuentro y reflexión de las comunidades, es una forma de contrarrestar esta especie de crisis comunicativa, donde los medios cada día nos dan la impresión que trabajan por mostrar un solo aspecto y representan cada vez a menos.
“Pues desde ahí que los medios han entrado a constituir lo público, esto es, a mediar en producción del nuevo imaginario, que en algún modo integra la desgarrada experiencia urbana de los ciudadanos, ya sea sustituyendo la teatralidad callejera por la espectacularización televisiva de los rituales de la política, o desmaterializando la cultura y descargándola de su sentido histórico mediante tecnologías que como los video juegos o el videoclip, proponen la discontinuidad como habito perceptivo dominante.” [1]
Incluso así, el alcance de los objetos artísticos seria satisfecha, generando una relación del sujeto con las prácticas artísticas, adoptándolas como propios medios de expresión, acercando a los públicos, estableciendo su lugar no como un mero espectador, fomentando una visita de observación a una vitrina, el arte nos permite reconocernos, muchas de las políticas culturales están creadas para generar acceso a… pero es importante generar un interés en la participación, en la acción concreta, para construir esa cultura no solo acceder a ella según nos la presentan, ser sujetos activos del desarrollo cultural de nuestra comunidad y/o país.
“Las prácticas culturales no serían el producto de actividades individuales, autónomamente generadas, sino el resultado y la concreción de luchas simbólicas que están teniendo lugar en la sociedad de referencia.”[2]
Existen discusiones sobre los niveles de instrucción de las audiencias, al momento de enfrentarse a manifestaciones artísticas, el nivel de apropiación que tienen, según esa ilustración que deberían tener, otras posturas (la que más me representa) plantean que no existen niveles de espectador según el conocimiento, si no la disposición y entrega ante la experiencia artística, combinado con algunos recursos para codificar y espacios para discutir estas experiencias, pueden generar mayor comprensión, apropiación, opinión crítica y así transformaciones de las prácticas sociales colectivas, sugerir construcciones de discursos, generar redes y articulaciones infinitas, más allá del conocimiento, la educación artística debería centrarse en la entrega de herramientas para codificar estos mensajes, entregados a través del arte, para poder ser libres en la experiencia. No existen niveles intelectuales de sujetos, solo se necesita la posibilidad de compartir y reflexionar nuestras experiencias en la diversidad de nuestras identidades.
