Antes de llamarse artista, un sujeto dedicado a la creación artística comienza con una curiosidad a través de sus habilidades, cuando llega a comprender la capacidad de comunicación que tienen sus creaciones y adopta una responsabilidad con el mensaje, es cuando aparece el artista. Esta idea, totalmente discutible, aparece cuando comienzo el trabajo en gestión de cultura, previo a esto, mi trabajo se había desarrollado desde el área técnica siempre con la necesidad de perfeccionar las formas del trabajo artístico (compositivas, tecnológicas, etc.) cuando veo al arte como un medio de comunicación, cambia el perfil de todo mi trabajo.
Todos los proyectos culturales contemplan un área de comunicación, pero muchas veces ligado al concepto de difusión, o con el objetivo de brindar mayor acceso a los públicos, es un proceso posterior a la de elaboración de ideas y líneas de acción, porque se contempla como un proceso de producción, en otro aspecto, el objetivo de un proyecto cultural, no solo debería ser la visibilidad de obras o la circulación de estas, ni aunque necesario, solo democratizar generando acceso a la cultura, hay un trasfondo mucho más importante que es el revelar significados, dar la oportunidad de destruirlos y volver a construir nuestra identidad como sujetos críticos y como comunidad.
